Ahora duermo para soñar



Y así después de esperar tanto, un día como cualquier otro decidí triunfar...
... Decidí no esperar a las oportunidades sino yo mismo buscarlas;
... Decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución;
... Decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un Oasis;
... Decidí ver cada noche como un misterio por resolver, y cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.
... Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en éstas está la única y mejor forma de superarnos;
...Aquel día dejé de temer a perder y empecé a temer a no ganar;
... Descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui, me dejó de importar quien ganara o perdiera, ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.
... Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir;
... Aprendí que el mejor momento del triunfo que puedo tener, es el derecho de llamar a alguien “Amigo”.
... Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, “el amor es una filosofía de vida”.
... Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente;
... Aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el cambio de los demás.
... Aquel día decidí cambiar tantas cosas...
... Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad...
... Desde aquel día ya no duermo para descansar...
...ahora simplemente duermo para soñar...

Walt Disney

Después de leer este pensamiento, y comprender la grandeza de sus ideales, quisiera compartir la metáfora del roble y la bellota del doctor Progoff:

En el silencio de mi reflexión percibo todo mi mundo interno como si fuera una semilla, de alguna manera pequeña e insignificante pero también pletórica de potencialidades.

...Y veo en sus entrañas el germen de un árbol magnífico, el árbol de mi propia vida en proceso de desarrollo. En su pequeñez, cada semilla contiene el espíritu del árbol que será después.
Cada semilla sabe cómo transformarse en árbol, cayendo en tierra fértil, absorbiendo los jugos que la alimentan, expandiendo las ramas y el follaje, llenándose de flores y de frutos, para poder dar lo que tienen para dar.
Cada semilla sabe cómo llegar a ser árbol. Y tantas son las semillas como son los sueños secretos.
Dentro de nosotros, innumerables sueños esperan el tiempo de germinar, echar raíces y darse a luz, morir como semillas... para convertirse en árboles.

Arboles magníficos y orgullosos que a su vez nos digan, en su solidez, que oigamos nuestra voz interior, que escuchemos la sabiduría de nuestros sueños semilla.
Ellos, los sueños, indican el camino con símbolos y señales de toda clase, en cada hecho, en cada momento, entre las cosas y entre las personas, en los dolores y en los placeres, en los triunfos y en los fracasos.

Lo soñado, nos enseña, dormidos o despiertos, a vernos, a escucharnos, a darnos cuenta.

Nos muestra el rumbo en presentimientos huidizos o en relámpagos de lucidez enceguecedora.

Nada hay que temer, ... una sabiduría interior las acompaña... porque cada semilla sabe... cómo llegar a ser árbol. Los sueños están constituidos por partículas que activan la felicidad que cada quien desea alcanzar en la vida. Si realmente deseas buscar la felicidad, a continuación te describiré una receta que aplico en la vida, y que precisamente comienza con saber soñar:

3 kilogramos de sueños
1 kilogramo de recuerdos infantiles
2 tazas de sonrisas
2.5 kilogramos de esperanzas
100 gramos de ternura
5 latas de cariño
40 paquetes de alegría
1 pizca de locura
8 kilogramos de amor
5 kilogramos de paciencia

1. Prepara tus ilusiones, rebosándolas con una mezcla de pasión.
2. Limpia los recuerdos, quitándoles las partes que estén echadas a perder o que no sirvan. Agrégale una a una las sonrisas, hasta formar una pasta suave y dulce.
3. Ahora, añade las esperanzas y permite que repose, hasta que doble su tamaño.
4. Lava con agua cada uno de los paquetes de alegría, pártelos en pequeños pedacitos y mezcla con todo el cariño que encuentres.
5. Aparte, incorpora la paciencia, la pizca de locura y la ternura cernida.
6. Divide en porciones iguales todo el amor y cúbrelos con la mezcla anterior.
7. Hornéalas durante toda tu vida en el horno de tu corazón.
8.Disfrútalas siempre con toda tu familia... con el sabor de lo nuestro.

Consejo: Puedes agregar a la mezcla anterior dos cucharadas de comprensión y 300 gramos de comunicación para que esta receta te dure para siempre. Imaginemos por un momento lo que puede mejorar aún más esta receta, si cada quien le añade ese ingrediente secreto y especial que nos caracteriza...

No hay comentarios:

Publicar un comentario