Tal como lo han hecho muchos humanos en el pasado, la creatividad sigue siendo la herramienta fundamental para abrir las puertas de la innovación. Desde los primeros inventos, el hombre se ha aventajado en su poder creador para dar vuelo y luz a su imaginación. Chispas de curiosidad, acompañada con un deseo de realización y mucha pasión, han sido los causantes de la realidad que hoy todos nosotros estamos viviendo. Navegue-mos por la historia para conocer algunos secretos, en el pensamiento, de dos genios de la creatividad.
Leonardo da Vinci, por ejemplo, decía: “¡Quiero hacer MILAGROS!”, y a partir de esa idea no olvidaba que “el conocimiento de todas las cosas era posible”. Leonardo fue pintor, escultor, ingeniero, arquitecto, físico, biólogo, geómetra, botánico, modisto, inventor de juegos de salón y de utensilios de cocina, cartógrafo, autor de tratados de óptica, diseñador de jardines, decorador de interiores, urbanista, fundidor... y en cada una de estas facetas sus capacidades asombraron a sus contemporáneos.
Posiblemente no haya en la historia de la humanidad, un hombre con un pasado tan completo. Algunos de sus inventos más famosos son: el salvavidas, el traje de buceo, el concepto del helicóptero, autor de La Gioconda, diseñador de las armas más mortíferas que hubiera podido haber en su tiempo, el cañón, el paracaídas, dibujos sobre el cuerpo humano, incalculables estudios sobre el vuelo, entre muchos más. Su gran secreto, la diversidad por comprender y crear a su estilo. Hoy vemos que estas capacidades son indispensables para marcar pauta en el estilo de hacer negocio.
Estamos viviendo una era de imposibles, tallados a la lógica posible del gusto del consumidor. Las empresas que hoy piensen como Da Vinci lograrán aprender a ver distinto. Para ello preparan el aprendizaje, como lo reafirmaba este hombre: “Todo nuestro saber procede de lo que sentimos”.
Algunos de los pensamientos más interesantes de Leonardo, los detallo a continuación: En estos tiempos necesitamos empresas que sean catalogadas como Da Vinci: “Un hombre que se despertó demasiado temprano, cuando aún estaba oscuro y todo dormía”.
El otro héroe de la historia que voy a escoger es Albert Einstein. A él lo catalogaban como un ser que no cometía errores, y a pesar de ello, muchas veces los cometía de manera intencional para abrir las puertas al descubrimiento. Como decía Cicerón “Nada nuevo es perfecto”, pero Einstein apoyaba su genialidad en la habilidad para sostener una visión firmemente hasta que se convertía en realidad.
Albert Einstein reúne una colección de pensamientos, que fácilmente podemos acomodar, como el jardín creativo a la puerta de la innovación. Veamos, pues, algunos de ellos:
- “No tengo ningún talento especial. Sólo soy apasionadamente curioso”.
- “La realidad no es más que una ilusión, si bien una muy persistente”.
- “Quienquiera que se establezca como juez en el campo del conocimiento y de la verdad, naufragará ante la carcajada de los dioses”.
.- “El que nunca ha cometido un error, nunca ha intentado algo nuevo”.
- “Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana, no estoy tan seguro del universo”.
- “Lo importante es no dejar de cuestionarse”.
- “No todo lo que cuenta puede contarse y no todo lo que puede contarse cuenta”.
Los intentos para romper moldes tienen éxito sólo si logra fracturar sus propios hábitos de pensamiento.
La obra de Albert
Einstein es una prueba viva de las habilidades que necesitamos capacitar en los estudiantes y trabajadores de la nueva era: curiosos, despiertos, atentos a la sospecha de lo nuevo, anticipadores de novedades, arriesgados, proactivos y sobre todo dedicados en lo que quieren.
El tiempo pasa, los creativos van y vienen y la novedad se mantiene como filosofía de vida.
¿Qué estás haciendo tú?
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